La Dama Indignada

La Dama Indignada

martes, 31 de diciembre de 2013

Autor: Cellini. Título: Perseo con la cabeza de Medusa

Benvenuto Cellini Escultor y grabador florentino que se convirtió en uno de los orfebres más importantes del renacimiento italiano. Nació en Florencia el 3 de noviembre de 1500 y entró como aprendiz de orfebre a la edad de 15 años. Un año después tuvo que exilarse a Siena a consecuencia de su apasionado temperamento que le hacía verse involucrado continuamente en duelos y peleas. Más tarde, en Roma, fue discípulo de Miguel Ángel durante corto tiempo. Cellini trabajó para los papas Clemente VII y Pablo III, Francisco I de Francia y Cosme I de Médicis. Francisco I lo invitó a ir a París en 1540, donde realizó los relieves en bronce de la Ninfa de Fontainebleau (Louvre, París). También creó para él un elaborado Salero de oro y esmalte (1539-1543, Kunsthistorisches Museum, Viena). Obligado a marcharse en 1545, debido a sus discusiones con la amante del rey y a sus excentricidades, regresó a Florencia. Allí, bajo el mecenazgo de Cosme I de Médicis, realizó numerosos trabajos en metal, entre ellos un busto en bronce de Cosme I (Museo Bargello, Florencia) y la colosal estatua, también en bronce, de Perseo (1545-1554, Loggia dei Lanzi, Florencia). En 1562, esculpió un crucifijo de marfil, regalo de Francisco de Médicis a Felipe II, que se conserva en el trascoro de la iglesia de El Escorial. Murió el 3 de febrero de 1571 en Florencia. Cellini es también célebre por su autobiografía, escrita entre 1538 y 1562. Sus memorias constituyen un ameno relato de sus huidas, aventuras e intrigas, así como un retrato valioso de la vida política, social y eclesiástica del siglo XVI. Cellini ha sido considerado como un prototipo del hombre del renacimiento.

Perseo con la cabeza de Medusa, también denominada el Perseo de Cellini, es una escultura realizada en bronce por Benvenuto Cellini, considerada una de las obras cumbres de la escultura manierista italiana y una de las estatuas más famosas de la Piazza della Signoria en Florencia, Italia.
Expuesta en la Loggia dei Lanzi, la escultura representa a Perseo de pie sobre el cuerpo de Medusa; apenas la acaba de decapitar con la espada que empuña con la mano derecha, mientras que con la mano izquierda sostiene triunfante la cabeza del monstruo tomada por su cabellera .
Erigida sobre un alto pedestal decorado con estatuas de bronce de fina hechura fue concebida de manera de mirar hacia abajo al espectador. En la nuca de la estatua, en posición extremadamente rara, se puede observar un autorretrato doloroso de Cellini. El pedestal , reemplazado en el siglo XX por una copia, es en sí mismo una gran obra: en el refinamiento de los pequeños bronces de las divinidades relacionadas con el mito de Perseo se manifiesta a pequeña escala toda la habilidad que Cellini posee como orfebre.
La escultura de Perseo fue encargada por Cósimo I después de su toma de posesión como Duca de la ciudad, la obra fue realizada entre 1545 y 1554.





viernes, 27 de diciembre de 2013

Autor: Chillida. Título de la Obra: Peine del Viento

(Eduardo Chillida Juantegui; San Sebastián, 1924 - 2002) Escultor español, considerado uno de los más importantes del siglo XX. Nacido en el seno de una familia tradicional y de fuertes convicciones católicas, fue el tercer hijo de Pedro Chillida, militar que alcanzaría el grado de teniente coronel, y Carmen Juantegui, un ama de casa aficionada al canto que compatibilizaba sus tareas domésticas con la práctica de conciertos corales en el seno del Orfeón Donostiarra.
Su familia siempre estuvo de su lado no sólo en lo personal, sino también en lo profesional. Además de heredar el gusto por el arte, su mujer e hijos lo impulsaron para sacar adelante proyectos tan ambiciosos como el Chillida Leku y la montaña mágica de Tindaya
El día 19 de agosto de 2002 falleció en su ciudad de San Sebastián, en su casa del Monte Igueldo.
El llamado Peine del Viento es un conjunto en el que el arquitecto Luis Peña Gancheguiar urbanizó una plaza adoquinada con granito, y que Eduardo Chillida completó con las esculturas. Es un grupo de tres esculturas de acero corten incrustadas en una rocas azotadas por las olas del mar Cantábrico. Cada una pesa 10 toneladas de peso. Según dijo Chillida, su intención era que el viento se peinara antes de entrar en la ciudad; de ahí su nombre.
Las tres son similares, pero no idénticas. Cada escultura está formada por cuatro gruesas barras de acero de sección cuadrada que emergen de un tronco común anclado en la roca. Una de las barras marca una curva en el aire y traza una paralela con el tronco común, antes de volver a incrustarse en la roca. Los otros tres brazos se retuercen y curvan a modo de garfios atrapando el espacio en su interior, sin llegar a cerrarse nunca.
El acero cortén es el único material capaz de desafiar las condiciones terribles que impone el lugar: los temporales del mar y el salitre. Se supone que, tras la oxidación de su superficie, el acero cortén permanece inalterable a la acción del agua y de la sal, puesto que la misma capa de óxido actúa como elemento protector de la erosión.
El lugar en el que están colocadas, al final de la playa de la Concha, inicio y fin de la ciudad, antiguo muelle de pescadores antaño, después lugar de paseo de soledades y alegrías compartidas, se ha convertido en un espacio artístico habitable del que disfruta la ciudad. El viento, el mar, la roca, todo interviene en la obra. Es imposible hacer una obra así sin tener en cuenta el entorno, que por supuesto, se respetó totalmente por expreso deseo de Chillida.
Aunque es una obra formalmente abstracta, en ella se mezcla el informalismo y el minimalismo, pero, sobre todo, el land art. Tal vez sea la mejor obra de este estilo que se ha realizado en España. Aquí se funden arquitectura, arte y naturaleza. Se sabe que Chillida contó con que los embates del viento y el mar acabarán por derribar el Peine del Viento, y que con el paso de los años caerá irremisiblemente al mar. El genio donostiarra quiso así dotar a la escultura de vida propia. Y todo lo que nace, muere.
La disposición de las tres esculturas está muy pensada. Chillida vio la continuidad entre la roca última del litoral (primer peine)y otra roca (segundo peine) que sobresale del agua en línea con el islote cercano de Santa Clara, y marcó esta tensión horizontal con sendas esculturas para representar la memoria, para recordar lo que estuvo unido antes de que la naturaleza lo dividiera. El tercer elemento del triángulo, situado al fondo, es el que marca el horizonte. Se trata de una pieza abierta al cielo que sugiere una ofrenda o una demanda imperiosa, análogo con los picos y los cuellos estirados de los pájaros de Brancussi. Esa pieza clave es el eje vertical, la dimensión sagrada del espacio, que afirma e interroga sobre el futuro del pueblo vasco.
Lo mejor del Peine del Viento es que crea un espacio que, sin ser religioso, transmite una fuerza de carácter espiritual que eleva al espíritu humano varios palmos sobre el nivel del suelo. La metáfora del Peine del Viento se hace realidad en los días de temporal, cuando el viento sopla con fuerza y el mar genera olas, donde cada una compite por ser las más grandiosa, para deslizarse entre los brazos oxidados del Peine. Como resultado el sonido de las olas, la espuma del agua salada resbalando por el acero y las rocas constituyen un espectáculo que emociona. Las esculturas interactuando con las fuerzas de la naturaleza nos revelan la magia de ese lugar.







jueves, 26 de diciembre de 2013

Autor: Tiziano. Título de la Obra: El martirio de San Lorenzo

Tiziano Vecellio(Italia, 1490-Venecia,1576) Pintor italiano. Aunque Tiziano alimentó durante los últimos años de su vida la idea de que había nacido en 1475, para hacer creer que era un anciano venerable e inspirar respeto y compasión, la crítica moderna ha establecido casi con total seguridad que nació en 1490 y que murió a una edad más que respetable, con ochenta y seis años.
Hacia 1530, perdió a su esposa, y seguramente como consecuencia del impacto emocional que ello le causó, su estilo pictórico evolucionó hacia composiciones menos dinámicas, más pausadas, y hacia colores mucho más claros y complementarios en lugar de contrastados. Por entonces, la fama del pintor llegaba a todas las cortes europeas, lo que le permitió recibir encargos de Carlos I de España y Francisco I de Francia, monarcas a los que retrató en obras magistrales. Después del primer retrato de Carlos I, el emperador quedó tan entusiasmado con el arte de Tiziano que lo nombró pintor de la corte
La grandeza de Tiziano como pintor, su fama de artista inimitable y la gran influencia que ejerció sobre sus coetáneos y sucesores contrastan con su carácter de hombre avaricioso, que siempre se quejaba de ser pobre pese a las grandes riquezas que había acumulado, y que se servía en ocasiones del engaño para obtener ventajas.

El martirio de San Lorenzo es un cuadro de Tiziano, pintado al óleo sobre lienzo en 1558. De acuerdo a la iconografía habitual, muestra al santo siendo quemado en la parrilla, en una escena dramática. Un verdugo le pincha con un tridente, mientras otro acarrea más leña para el fuego. El claroscuro plasma con acierto la ambientación nocturna, de la penumbra sólo rota por la luz de las llamas y antorchas.
Tras regresar de Roma en 1548 y todavía impresionado por los monumentos de la ciudad, Tiziano realizó su primera versión del Martirio de San Lorenzo, que tendrá su continuidad en la encargada por Felipe II para el monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Fue realizada para la iglesia de los Jesuitas de Venecia y su elaboración se prolongo durante más de diez años por lo que se aprecian perfectamente elementos identificativos de la década de 1550, momento de tensión para el artista ya que la soledad y la vejez pesan a la hora de realizar sus trabajos. El interés por las luces nocturnas, el dramatismo y la violencia del martirio caracterizarán una de las mejores obras de estos momentos. La tradición considera a San Lorenzo diácono del papa San Sixto II, siendo el encargado de administrar sus bienes. Prendido por Valeriano hacia el año 258 por no entregar los preciados bienes de la Iglesia al emperador -sí los repartió entre ciegos, mudos, pobres y menesterosos-, fue martirizado de manera brutal al ser asado en una parrilla, llegando a decir "ya estoy bastante asado por este lado, puedes darme la vuelta".
La escasa iluminación de la escena viene determinada por la utilización de las antorchas y las brasas bajo la parrilla, acentuando el dramatismo y la tensión del momento. Una arquitectura clásica cierra la composición en la zona de la derecha mientras que en la izquierda podemos contemplar una estatua de una matrona sobre una elevada peana. La disposición de las figuras entra de lleno en la crisis manierista al interesarse por los escorzos y las posturas violentas, especialmente el santo, apreciándose una significativa influencia de Miguel Angel en las colosales anatomías empleadas. La pincelada es cada vez más fluida, reduciendo la gama cromática de tal manera que sólo serán tres o cuatro los colores empleados pero con una rica variedad. Destacan especialmente las tonalidades rojas de las capas y estandartes.
Es un cuadro impresionante de 493*277 cm.



lunes, 23 de diciembre de 2013

Autor: Edward Hopper. Título de la Obra: Halcones de la noche

Nighthawks (1942) (literalmente Halcones de la noche, aunque se le ha dado el nombre de Noctámbulos en español) es un cuadro del pintor estadounidense. No sólo es el cuadro más famoso hecho por Hopper, sino también uno de los más reconocibles del arte estadounidense. Actualmente se encuentra en la colección del Instituto de Arte de Chicago.
"Nighthawk" puede referirse al término "night owl" (búho de la noche), usado para describir a alguien que trasnocha.
En esta escena observamos a tres personas sentadas en un diner urbano por la noche, la cual fue inspirada en un diner ( ya derribado ) en el Greenwich Village, el barrio natal de Hopper en Manhattan. La calle que se observa esta vacía y ninguno de los tres clientes de este bar parece estar conversando o mirando a nadie más. Es como si estuvieran perdidos en si mismos.
Los dos del fondo sn una pareja y la mujer pelirroja que modeló para esta escena era la
esposa del artista, Jo Nivison. Aunque se mantuvieron juntos, Hopper y su esposa, su relación fue bastante turbulenta. Sus personalidades eran muy diferentes, y en el diario de Jo se refiere a discusiones y a lo difícil que fue para ella tratar de comunicarse con su esposo.
El tercer personaje esta sentado en el bar con su espalda hacia el espectador ( se dice
que este era el reflejo del artista ). El cuarto personaje es un camarero del bar que parece estar mirando hacia afuera, sin hacer caso a los clientes.
La esquina del bar es curvada; el cristal curvado conecta las grandes superficies de cristal a cada lado. Se entiende que hace buen tiempo: no se ve ningún abrigo, y la blusa de la mujer tiene las mangas cortas. Al otro lado de la calle se ven ventanas abiertas en el primer piso. La luz del restaurante ilumina la calle y también uno de los escaparates.
Esta visión de la vida urbana moderna como vacía o sola es un tema común en la obra de Hopper. Si uno observa bien, se puede ver que no hay forma de salir de detrás de la barra; ésta forma un triángulo que atrapa al camarero. También se puede notar que no hay ninguna puerta que da hacia fuera, lo cual continúa la idea de estar atrapado o confinado. Hopper negó haber intentado comunicar eso con el cuadro, pero admitió que «inconscientemente, probablemente, estaba pintando la soledad de una gran ciudad». Las luces fluorescentes acababan de inventarse cuando se pintó el cuadro, y puede que éstas contribuyan a que el diner tenga una luz tan extraña en ese ambiente tan oscuro. Por último, se ve un cartel para puros Phillie por encima del diner.
Edward Hopper continuó trabajando dentro de ese estilo durante toda su vida, refinándolo y perfeccionándolo, sin abandonar jamás sus principios básicos. La mayoría de las obras tienen como escenario el estado de Nueva York o Nueva Inglaterra; tanto los paisajes naturales como los urbanos son sencillos e íntimos: calles desiertas, teatros medio vacíos, estaciones de gasolina, vías de ferrocarril, hoteles. Aunque su obra se mantuvo al margen de las principales corrientes abstractas del siglo XX, su estilo simple y esquemático fue uno de los que influyó en la vuelta al arte figurativo posterior y en el Pop Art.

Pero no era éste un pintor revolucionario, ni siquiera en su vida privada. Nacido en 1882, su acomodada familia pertenecía a una comunidad baptista de Nyack, una localidad del estado de Nueva York, paradigma de esa vida plácida de campo, aburrida según el pintor, aunque no por ello menos añorada, que Hopper convertirá en épica de la cultura americana.


domingo, 22 de diciembre de 2013

Autor: Joaquín Sorolla. Título de la Obra: Paseo a orillas del mar

Joaquín Sorolla y Bastida, pintor español vinculado al Impresionismo, nace en Valencia en 1863, cuando el movimiento en Francia estaba en pleno apogeo. Sus pinturas por tanto son tardías, pero en ellas reúne las principales características impresionistas como el gusto por el aire libre, la búsqueda de lo momentáneo, de lo fugaz, la captación de los efectos de la luz, la ausencia del negro y de los contornos y las pinceladas pequeñas y sueltas
En 1920 sufrirá un ataque de hemiplejía que lo deja invalido del lado izquierdo y tres años más tarde, en 1923, fallece en Cercedilla (Madrid). Por deseo de su viuda, Clotilde García del Castillo, la vivienda familiar y las colecciones que a ella pertenecieron fueron donadas al Estado Español para crear un museo en memoria de su marido que está situado actualmente en Madrid, en la calle de Martínez Campos.
La obra de Joaquín Sorolla, un hombre coherente, laborioso y metódico, persiguió un tipo de pintura realista que compartiría algunos de los principios del impresionismo , como la factura espontánea, la fidelidad  a la pintura al aire libre y una temática  anecdótica, sencilla y sin pretensiones de aleccionar a nadie.
Paseo a orillas del mar . En esta pintura, Sorolla recoge a su mujer y a su hija mayor paseando por la playa con una paleta brillante y vitalista. Capta la brisa del mar a través del movimiento de la indumentaria.
Este cuadro fue realizado en el verano de 1909 a la vuelta de la cuarta exposición internacional de Sorolla a comienzos de ese mismo año en varias ciudades de Estados Unidos. El éxito que alcanzó en la ciudad de Nueva York se aprecia en el vitalismo y gran colorido de esta obra.
Cada pliegue de los vestidos y telas que portan las mujeres de este cuadro está dibujado con una sutilidad fotográfica. La mujer del velo de gasa, su esposa Clotilde, aparece con el rostro difuminado, oculto bajo una tela que mueve el viento y por su propio sombrero. En cambio, su hija María se presenta con el rostro más visible tan sólo distorsionado por la luz del sol, los rayos perpendiculares que sirven para iluminar la escena y para delimitar los contornos, para crear sombras. Las dos mujeres, a las que acaricia la suave brisa marina (reflejada en el agitarse de los paños), son iluminadas por la luz que resalta aún más el color blanco de sus vestidos.
En la composición hay tres colores protagonistas: el azul del mar, el ocre de la arena y blanco sobre blanco.

Sencillo e impresionante éste cuadro. ¿No os parece?


jueves, 19 de diciembre de 2013

Autor: Kees van Dongen. Título de la Obra: El payaso

Kees van Dongen es el seudónimo del pintor Cornelis Théodorus Marie van Dongen (Róterdam, Holanda, 26 de enero de 1877 - Mónaco, 28 de mayo de 1968).

En 1892, a la edad de 16 años, Kees van Dongen comenzó a estudiar pintura en la Real Academia de Bellas Artes en Róterdam. De 1892 a 1897, frecuentó el distrito rojo del puerto. Durante este periodo, van Dongen pintó marineros y prostitutas. En 1897, vivió en París durante varios meses, para sobrevivir trabaja como cargador, retratista callejero y pintor de edificios, retornando en diciembre de 1899 para reunirse con Augusta Preitinger (Guus), a quien había conocido en sus días de estudiante. Se casaron en julio de 1901. Pronto, van Dongen comenzó a exponer su obra en París, siendo de destacar su presencia en el controvertido Salón de Otoño de 1905. Los vivos colores de las obras presentes en esta exposición colectiva (en la que se expusieron obras de Matisse y Derain entre otros) darían origen al nombre con que se conoció al grupo: fauvistas.
En 1905 sus temas, hasta entonces paisajes y retratos, se amplían y pinta acróbatas, payasos y temas de circo, tras visitar con Picasso el Circo Médrano. 
El mundo del circo, que la sociedad industrial parecía haber condenado a desaparecer, le parecía fascinante porque en él no hay cabida para los convencionalismos sociales: sus artistas se ofrecen al público en poses indecentes. Van Dongen llegó a pintar a una mujer de goma, una payasa filiforme, amazonas equilibristas, y asimismo a una buena cantidad de payasos de
aspecto triste. Y es que el mundo del circo, en la obra de Van Dongen, aparece teñido
de una profunda nostalgia. En 1904 realizó una serie de obras en papel en las que aparecen reproducidas escenas dibujadas in situ de una compañía de circo, en la que trabajaban, entre otros, Saucisse y Pépino. Amazonas acróbatas del circo Médrano (1905) son un verdadero punto de inflexión en la obra gráfica de este artista: el trazo, que se confunde con el fuerte silueteado, es preciso, claro y eficaz, y transmite a los cuerpos una impresión de movilidad, ingravidez y potencia.

Este cuadro: El payaso pertenece a esa época, su expresión es de nostalgia y aspecto algo triste.

Me gusta mucho ésta obra. ¿Qué opináis?




lunes, 16 de diciembre de 2013

Autor: Arcimbolbo. Título de la Obra: El Otoño

Giuseppe Arcimbolbo (Milán, 1527-id., 1593) Pintor italiano. Fue primero diseñador de cartones para tapices y vitralista de la catedral de Milán. Vivió en Praga, y en Viena trabajó para la corte de los Habsburgo. Arcimboldo fue el creador de un tipo de retrato en que el rostro estaba constituido por agrupaciones de animales, flores, frutas y toda clase de objetos. En ellos se encuentra una mezcla de sátira y alegoría, como en La primavera y El verano. Sus obras fueron vistas en su tiempo como un ejemplo de pintura curiosa pero carente de valor artístico. En época reciente, los surrealistas concedieron gran valor al juego visual de sus composiciones y al carácter grotesco de sus alegorías.
Inició su carrera a los 22 años, como diseñador de las vidrieras de la catedral milanesa, junto a su padre, Biaggio, que sería su primer maestro. Combinó sus trabajos con el estudio de los grabados de Leonardo da Vinci, especialmente los de vena caricaturesca, cuya huella se evidenciaría en su posterior producción. En 1562 se trasladó a Praga, donde estuvo sucesivamente al servicio de los emperadores Fernando I, Maximiliano II y Rodolfo II, convirtiéndose en uno de los pintores favoritos de la corte, en la que realizó varios decorados para el teatro imperial. A la muerte de Rodolfo II regresó a Milán, donde falleció el 11 de julio de 1593.
El estudio y la valoración de la obra de Arcimboldo no fueron abordados con rigor hasta principios del siglo XX, como reflejo del interés volcado hacia ella por el surrealismo. Los surrealistas apreciaron una fascinante mezcla de sátira y alegoría en estas obras, y concedieron un gran valor al juego visual que proponen sus composiciones; en ellas vieron en una anticipación de sus juegos visuales e incorporaron sus técnicas a su propio vocabulario, imitándolas profusamente. Su influencia llegó a pintores de la talla de Salvador Dalí, como lo demuestra la Cara paranoica realizada por el artista español en 1935.
El otoño de 1573, que se encuentra en el Museo Nacional de Louvre, París. En Madrid podemos ir a ver La primavera de 1563 en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Esta obra manierista supone un puente entre dos de las más importantes corrientes: el Renacimiento y el Barroco. De la primera podemos observar el tipo de retrato, en donde el “sujeto” se encuentra de perfil, como en el de Federico de Montefeltro realizado por Piero della Francesca. La tradición renacentista también se aprecia en la especie concreta de cada planta y fruto (“naturalismo”). El pintar y el saber iban muy unidos. Con respecto al Barroco vemos el característico fondo negro del tenebrismo, la composición recargada que posee y el bodegón.
Es un cuadro revolucionario para la época ya que la obra resulta estrambótica; y porque fusiona el retrato con el bodegón, que no será abordado como tema principal hasta el barroco con Caravaggio o Zurbarán entre otros. De esta forma consigue unir dos de las principales características del movimiento: el hombre y la naturaleza

En las estaciones siempre utiliza frutas, hortalizas y alimentos de temporada, como granadas (la barbilla), uvas, calabazas (la cabeza), setas (la oreja), etc.
El personaje retratado lo podríamos calificar de bonachón. Incluso podemos ver un dios Baco en este óleo, con su respectiva corona de parra, aspecto de borrachín, y si se me permite la expresión, con nariz “porreta”, formada por una pera, que al igual que las mejillas tienen un color rojizo debido al abundante vino.
En el lienzo priman los colores típicos otoñales, aunque sin mucho contraste entre ellos: terrosos, anaranjados, amarillos y los verdes son pálidos.
Por último decir que es un cuadro para verlo de dos formas: la primera de forma general, viendo a nuestro personaje; y la segunda de una manera más concreta fijándonos en los numerosos detalles, como el caracol que se pasea por la calabaza.

Me parece impresionante. ¿Qué opináis?