La Dama Indignada

La Dama Indignada

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Autor: John Everett Millais. Título: Ophelia.

John Everett Millais. Ophelia (1852), ésta pintura plasma tan bién a la Ofelia de Shakespeare que cuando lees en Hamlet el episodio de la muerte Ofelia se asocia rápidamente con la obra de Millais. Ofelia, después de la muerte de su padre a manos de su prometido se vuelve loca y sube a un árbol, una rama se rompe y Ofelia cae a un arroyo donde se ahoga. El pintor quiso ser tan realista que Elizabeth Siddal, la modelo, pasó muras horas sumergida en una bañera con agua fría en invierno, para conseguir que la modelo tuviera la apariencia de una ahogada. Se dice que éste trabajo le dejó graves secuelas además de una neumonía, su padre culpó a Millais al que le reclamó una compensación económica, nunca volvió a posar para él.

Encuentra Millais en el río Hogsmill la inspiración para recrear este arroyo y Elizabeth Siddal es la modelo que posa pacientemente para el cuadro, una joven modista que trabaja en una sombrerería en Londres, su belleza era extraña pero cautivadora, era alta, delgada, su melena pelirroja, sus ojos de un color verde azulado y su piel blanca traslucida, era una belleza un tanto irreal .

Todas sus obras del periodo prerrafaelita se caracterizaban especialmente por un meticuloso detallismo y una gran afición al simbolismo poético. Todos los pintores prerrafaelitas tenían a Shakespeare como una de sus fuentes de inspiración. Shakespeare había hecho hincapié en la angustia de Ofelia explicando que se ponía guirnaldas de varios tipos de flores, cada una de esas con un valor simbólico concreto. Siguiendo esta argumentación, Millais pintó las flores con exactitud botánica e incorporó muestras del lenguaje floral victoriano. Entre otras flores aparecen pensamientos (amor no correspondido), violetas (fidelidad), ortigas (dolor), margaritas (inocencia), ojos de perdiz (tristeza), nomeolvides y amapolas (muerte). Esta última asociación también se sugiere con la silueta de una calavera recortada en el follaje de la derecha. La obsesión de Millais por la exactitud no se reducía a las flores. Se pasó cuatro meses cerca del río Hogsmill, en Surrey (Inglaterra), trabajando en el fondo.

Tras su matrimonio Millais cambió su estilo haciéndolo más comercial y asequible. Se comentó que los motivos de éste cambio se encontraton en la necesidad de aumentar sus ingresos para mantener a su creciente familia. Antiguos correligionarios de Millais, como William Morris, lo acusaron de venderse para conseguir dinero y popularidad. Sus admiradores, en cambio, vieron en el cambio de su pintura la influencia de Whistler y del impresionismo. Millais, por su parte, explicó su cambio de estilo como consecuencia de su evolución como artista, que le permitía intentar un estilo más osado.
En su artículo " Pensamientos sobre el arte hoy" (1888) proponía a Velázquez y Rembrandt como sus principales artistas a seguir.
"Ophelia" se expone en la Tate Gallery de Londres.


martes, 26 de noviembre de 2013

Autor:Wassily Kandinsky Título de la Obra: Composición VII

Composición VII
Una de sus obras maestras, donde pone en juego todos sus recursos plásticos. Kandinsky la concibió y preparó durante meses y la creó solo en cuatro días, sobre un bastidor de dos por tres metros.

Un alumno recuerda cómo eran las clases: Kandinsky sabía mucho. Sabía tanto como un sabio oriental. Su saber universal en historia del arte, psicología, historia de la cultura, antropología, etcétera, nos impresionaba. Estábamos fascinados de que estuviera tan convencido de sus teorías. Amábamos, adorábamos y tomábamos ejemplo de su pintura, ya que estábamos seguros de que su trabajo nacía de un convencimiento sincero.

No hay fraude en la obra de kandinky (no se puede decir lo mismo de todo el arte abstracto). El sentía los colores, disfrutaba de los cuadros. El siguiente comentario surge de lo más profundo de su alma, él dijo: En general el color es un medio para sensibilizar directamente al espíritu. El color es la tecla. El ojo es el martillo. El alma es el piano. 

La intención de Kandinsky era hacer vibrar el espíritu del ser humano. Aquello que nace de la necesidad interior y espiritual.
Podríamos definir a Kandinsky como una persona afable, humilde, abierta, muy activo, meticuloso y tremendamente honrado en su trabajo. Aunque no guste a muchos el arte abstracto, creo que alguien así se merece un esfuerzo de comprensión por nuestra parte, antes de condenar su pintura.

La superficie cromática liberada de tal modo se convierte en una mancha de color, pues el color se distribuye dinámicamente hacia todos lados, en vez de ser retenido por la línea rígida y permanecer atado al objeto.

Los movimientos cromáticos llamados efusiones quedan señalados por las líneas y sombreados de rayas. La fuerza del color que se extiende libremente genera una enorme dinámica interna. Al mismo tiempo, las confluencias originan un ámbito impreciso, con partes borrosas como neblina.
El pintor ruso utilizó la metáfora del “baño de vapor ruso” para explicar este efecto. Primordialmente se sirvió también de color sucio en contraste con las coloraciones nítidas, esto es, óleos mal mezclados de tonalidades grises o marrones, colores que podrían fácilmente corresponder a los restos que podía quedar en la paleta.

El principal propósito de Kandinsky era que el observador permaneciese el máximo tiempo posible ante esta pintura, así como su participación en el cuadro. Debía sentirse atraído por la luminosidad y variedad de colores, y al acercarse, su mirada, debía seguir el movimiento del cuadro: la elipse formada por la diagonal desde el ángulo inferior izquierdo hasta el superior derecho.

Este cuadro relaciona pintura y grafismo. Mediante un cambio de medios, Kandinsky logra seguir desarrollando unos aspectos pictóricos determinados o revisarlos al ponerlos en práctica mediante la pintura. La mancha, por ejemplo, uno de los medios de expresión más importantes, gráficamente es un“borrón”.

En casi todos los estudios para “composición VII” encontramos una configuración análoga para marcar el centro: círculos concéntricos de varios colores, con una forma rectangular recortada a lo largo. Esto aparece como eje y centro rotativo del cuadro.
En “Composición VII”, el movimiento circular choca contra un rectángulo estático, de modo que los cuatro ángulos sobresalen claramente.

Will Grohmann, uno de los primeros biógrafos de Kandinsky , describe la acción del cuadro como " ascuas incandescentes " , desgracia que se aproxima, velocidad " acelerada "y refiere esas sensaciones al inminente estallido de la guerra que podría haber afectado al estado de ánimo de Kandinsky cuando realizó la obra.

En palabras de Kandinsky " Pintar es un choque con truenos entre mundos diversos, que en la lucha, y a partir de la lucha entre ellos están dispuestos a crear el nuevo mundo que dice la obra. Toda obra surge técnicamente así, como surgió el cosmos: mediante catástrofes que, a partir del caótico bramido de los instrumentos , forman al final una sinfonía que se llama música esférica. La creación artística es creación del mundo (Kandinsky , Retrospectivas 1913).




lunes, 25 de noviembre de 2013

Autor: Renoir. Título de la Obra: Moulin de la Galette


Renoir (25 de febrerode 1841- 3 de diciembrede 1919) fue un pintor francés impresionista, que en la segunda parte de su carrera se interesó por la pintura de cuerpos femeninos en paisajes, inspirados a menudo en pinturas clásicas renacentistas y barrocas.

El pintor nunca disfrutó de muy buena salud. En sus cartas se encuentran frecuentes menciones a enfermedades respiratorias, que lo mantuvieron largo tiempo postrado en la cama. En 1888, en Essoyes, tuvo su rostro parcialmente paralizado a causa de una neuralgia. En aquel mismo lugar, un día de lluvia en el verano de 1889, Auguste cayó de su bicicleta y se fracturó el brazo derecho. Afortunadamente, como consecuencia de una fractura anterior, el artista ya había aprendido a pintar con la mano izquierda. Sin embargo, en esta ocasión aparecieron dolores que dificultaban su trabajo. El médico de la familia le diagnosticó un reumatismo incurable desencadenado por la caída. A lo largo de los últimos veinte años de su vida, Renoir debió sufrir permanentes dolores. Así y todo, a pesar de la fragilidad de su estado, su fantástica sed de vida y pasión creadora no se apagaban.

"Moulin de la Galette", 1876 - óleo sobre lienzo, 131-175 cm.

Esta pintura ha sido descrita en ocasiones como "la pintura más bella del siglo XIX". La escena describe uno de los numerosos bailes que se celebraban en el Molino de la Galette .

Le Moulin de la Galette, un verdadero molino abandonado situado en la cima de Montmartre, el paraíso de la bohemia parisina habitado por artistas, literatos, prostitutas y obreros. Los domingos y festivos eran días de baile en Le Moulin, llenándose con la de todo el grupo, convirtiéndose en un testimonio de la vida en el París de finales del siglo XIX. El propio Renoir comentó que necesitó alquilar una mansión rodeada de un gran jardín en Montmartre para pintar el lienzo, lo que perjudicó su precaria economía.población que habitaba el barrio. Una orquesta amenizaba la danza mientras que alrededor de la pista se disponían mesas bajo los árboles para aprovechar la sombra. En su deseo de representar la vida moderna - elemento imprescindible para los impresionistas- Renoir inmortaliza este lugar en uno de los lienzos míticos del Impresionismo. Su principal interés es representar a las diferentes figuras en un espacio ensombrecido con toques de luz, recurriendo a las tonalidades malvas para las sombras.
En las mesas se sientan los pintores Lamy, Goeneutte y Georges Rivière junto a las hermanas Estelle y Jeanne y otras jóvenes del barrio de Montmartre. En el centro de la escena bailan Pedro Vidal, pintor cubano, junto a su amiga Margot; al fondo están los también pintores Cordey, Lestringuez, Gervex y Lhote.
El efecto de multitud ha sido perfectamente logrado, recurriendo Renoir a dos perspectivas para la escena: el grupo del primer plano ha sido captado desde arriba mientras que las figuras que bailan al fondo se ven en una perspectiva frontal.. La composición se organiza a través de una diagonal y en diferentes planos paralelos que se alejan, elementos clásicos que no olvida el pintor. Las figuras están ordenadas en dos círculos: el más compacto alrededor de la mesa y otro más abierto en torno a la pareja de bailarines.
La sensación de ambiente se logra al difuminar las figuras, creando un efecto de aire alrededor de los personajes. La alegría que inunda la composición hace de esta obra una de las más impactantes no sólo de Renoir sino de todo el grupo, convirtiéndose en un testimonio de la vida en el París de finales del siglo XIX. El propio Renoir comentó que necesitó alquilar una mansión rodeada de un gran jardín en Montmartre para pintar el lienzo, lo que perjudicó su precaria economía.




domingo, 24 de noviembre de 2013

Autor: Johannes Vermeer. Título de la Obra: La Lechera.


Johannes Vermeer, uno de los pintores más representativos del Barroco holandés un gran representante del interiorismo y uno de los autores que mejor uso de la luz ha logrado en sus obras. Pintor de encargo y marchante de arte.
Nació en 1631 en el seno de una familia de comerciantes de objetos de arte. Reynier, el padre de Johannes, se relacionaba con la burguesía acomodada de Delf y con los artistas, por lo que no es de extrañar que Vermeer también se relacionase con ellos y aprendiese ciertas técnicas pictóricas en su juventud.
Sin embargo fue en el gremio de San Lucas donde Vermeer donde diera rienda suelta al potencial que llevaba dentro y dónde aprendiese ese estilo interiorista tan personal que le caracteriza. En éste gremio de San Lucas abundaban los pintores “de encargo”, aquellos que pintaban de forma exclusiva para los burgueses adinerados, muy dados al gusto de ser retratados con toda suntuosidad en sus recargadas alcobas y salas de estar.
En 1653 Vermeer se casó con Catharina Bolnes, con la que tuvo gran descendencia. Se especula que Vermeer, además de pintor pudo dedicarse a la profesión de su padre como marchante de arte comerciando con obras ajenas, lo que le hubiera dotado de cierta comodidad económica.

Vermeer tenía un estilo singular, siempre ha sido concebido como el antagonista de los “pequeños maestros”, ya que el “pequeño maestro” pintaba objetos lujosos y exóticos, pero siempre vistos a través del vidrio de las ventanas, contemplados desde la calle, como si estuvieran observados por un viandante más. Vermeer opta, sin embargo, por los espacios interiores, pero no buscando objetos lujosos de familias de alta clase, sino algo que fue su gran obsesión en la pintura… la luz.
Luz y color en las obras de Vermeer.
El  creciente interés por Vermeer coincide con el nacimiento impresionista, con su rechazo del estilo académico de tonos oscuros y su dedicación a una pintura al aire libre clara, de colores puros. El color es entendido por los impresionistas como una cualidad de la percepción de la luz, cuya claridad, tonalidad y saturación depende de la longitud de onda de la luz.

Hoy sabemos que Vermeer se valía de la cámara oscura para ejecutar la mayoría de sus obras, esto lo apreciamos en las formas borrosas de los márgenes y en los puntos de luz, el famoso pointillé”. Y es que Vermeer no trataba de plasmar la realidad tal cual era, sino como la ven nuestros ojos, humanizando la imagen conforme la luz es captada por el ojo humano.
No hay rastro alguno de muecas, distorsiones o figuras forzadas, todo fluye de forma natural, desapasionada y despegada incluso.

El motivo de la mesa cubierta por un tapiz, que con tanta frecuencia se repite en sus obras, alza una barrera entre las figuras retratadas y el espectador, es parte del simbolismo de Vermeer.
El pintor pretendía con ello, de una forma sutil, distanciar al espectador del retratado, marcar un límite que el público no pudiese traspasar.

Vermeer quiere mostrar, pero siempre manteniendo cierta privacidad, una intimidad que quizás entendamos al concebir al pintor como un “interiorista”, es la intimidad del hogar, aquella que se produce de puertas para adentro.
Buena parte de las composiciones de Vermeer presentan a la mujer como vehículo para criticar los vicios de la sociedad holandesa de su tiempo, al igual que la mayoría de los pintores de género del barroco. Sin embargo, encontramos un pequeño grupo,en el que destaca la Lechera, donde se presenta el modelo en "positivo", mostrando a la mujer como ejemplo de virtudes y como modelo a imitar. La Lechera no sólo destaca por su intimista belleza, sino que además ensalza la labor de la criada, criticada por buena parte de sus contemporáneos como Gerard Douo Nicolaes Maes.
Vermeer nos presenta a la mujer concentrada en su quehacer, con la mirada baja como símbolo de humildad, vertiendo la leche en un cuenco con dos asas. La escena se desarrolla en una sobria estancia con paredes grisáceas en la que destacan los clavos, los agujeros o las grietas de un hogar humilde. Sobre la mesa, encontramos un cesto con pan y algunos panecillos fuera de él, lo que para algunos expertos se interpreta como una alusión a la eucaristía, mientras que la leche sería el símbolo de la pureza.
La potente iluminación inunda la estancia y resalta las brillantes tonalidades, especialmente el amarillo y el azul. Esta iluminación debe su origen a los maestros italianos del Renacimiento, especialmente la escuela veneciana, y de los seguidores de Rembrandt, espacialmente Carel Fabritius.
El cuadro fue desde muy pronto apreciado por los amantes de la pintura de Vermeer, tal y como se pone de manifiesto en el precio elevado pagado por él cuando fue vendido en 1696: 175 florines







sábado, 23 de noviembre de 2013

Autor:Jean Michel Basquiat. Cráneo sin título.


Muerto a los 27 años de edad, tras una frenética vida protagonizada por sus feroces graffitis, sus múltiples problemas causados por su adicción a las drogas, y su problemática amistad con el también polémico Andy Warhol, Basquiat se convirtió no sólo en uno de los más importantes artistas de la segunda mitad del pasado siglo, sino también en un icono trágico en el mundo del Arte contemporáneo.

Artista estadounidense Jean Michel Basquiat (1960-1988) fue un pintor poco ortodoxo. Comenzó su carrera como un artista de graffiti en las calles de Nueva York para finalmente emerger como una figura principal en la escena del arte ‘Neoexpresionista’. Formas animadas e inanimadas en representaciones bastante violentas, con una fuerza brutal de emociones, caracterizan ‘Neoexpresionismo.’ En consonancia con ello, combinaciones de coloresescandalosos y expresiones grotescas también fueron integrales para obras de Basquiat. En el año 1981, el artista llegó con su primera obra importante, “Cráneo sin título,”

Representa una cabeza humana que está más cerca de representar un cráneo, mantenido en su lugar con la ayuda de numerosos puntos de sutura. La cabeza se muestra rota en varios lugares, los dientes, cerca del ojo izquierdo y hacia la parte posterior del cráneo. No sigue un tono uniforme de piel o huesos, por el contrario, se adapta a un sombrío patrón en colores crudos, como si quisiera indicar la podredumbre y decadencia. Estas características  le aportan una apariencia de ‘Folk’ o ‘Arte Tribal’. Lo que más llama la atención son los ojos que están mirando hacia abajo, con gesto de desesperación y tristeza. La combinación de ojos tristes y dientes rotos es capaz transmitir una mezcla de tristeza y miedo.

El fondo de la es una abstracción en azul, naranja, rojo y blanco. Esta pieza de’ esqueleto’ es un ejemplo clásico de estilo experimental, espontaneidad y ritmo frenético de Basquiat.
Espero que os guste.


viernes, 22 de noviembre de 2013

Autor: Toulouse-Lautrec. Título de la Obra: Diván Japonáis.

Toulose- Lautrec (Albi 1864-Sant André du Bois 1901)nació en el castillo de Albi en el seno de una familia de la nobleza. 
En su familia, como era habitual en muchas dinastías de la antigua aristocracia, muchos matrimonios se concertaban entre parientes para evitar las divisiones territoriales y la dispersión de la fortuna. Este fue el caso de los padres de Henri, que eran primos en primer grado.
La endogamia hubo de condicionar la salud del artista. Henri fue el primogénito y cuando tenía cuatro años nació su hermano Richard-Constantine, que falleció un año después. 

Su infancia fue feliz a pesar de que padeció una enfermedad que afectaba al desarrollo de los huesos y que comenzó a manifestarse en él en 1874. Su constitución ósea era débil y entre mayo de 1878 y agosto de 1879 sufrió dos fracturas en los fémures de ambas piernas, que le impidieron crecer más, alcanzando una altura de 1,52 m.

En 1884Henri fue a vivir al barrio de Montmartre, donde tuvo vecinos como Degas. La fascinación que sentía por los locales de diversión nocturnos le llevó a frecuentarlos con asiduidad y hacerse cliente habitual de algunos de ellos.Todo lo relacionado con este mundo, incluida la prostitución, constituyó uno de los temas principales en su obra. En sus obras de los bajos fondos de París pintaba a los actores, bailarines, burgueses y prostitutas. A estas las pintaba mientras se cambiaban, cuando acababan cada servicio o cuando esperaban una inspección médica.

Tenía grandes problemas con el alcohol, lo que muchas veces derivaba en locura. Además contrajo la sífilis. El alcoholismo deterioró su salud. Y a partir de 1897 padeció manías, depresiones y neurosis, además de ataques de parálisis en las piernas y en un costado. En 1897 tuvo que ser recogido de las calles a causa de una borrachera, y poco después en un delírium trémens llegó a disparar a las paredes de su casa creyendo que estaban llenas de arañas. Sin embargo, seguía pintando de forma firme y rápida.
En 1899 lo volvieron a recoger alcoholizado y lo internaron en un sanatorio mental. Allí realizó una colección de pinturas sobre el circo.
Le dejaron ir a casa de su madre en las posesiones de ésta cerca de Burdeos y en 1901 murió postrado en su cama.

Toulouse-Lautrec conseguirá bastante fama como cartelista, anunciando especialmente los locales nocturnos que frecuentaba. En este caso se trata del café-concert Divan Japonais, lugar en el que se intentaba crear un ambiente pseudo-oriental cuando todo lo que procedía de Oriente llamaba la atención. 
En primer plano están Jane Avril, famosa bailarina del Moulin Rouge  y el crítico simbolista Edouard du Jardin. Tras ellos aparecen los cuellos de los contrabajos, los brazos del director de orquesta y, sobre el escenario, la silueta inconfundible de Yvette Guilbert, la cantante del local que se convertiría en la obsesión del pintor. 
La influencia de la fotografía es muy marcada, como observamos al cortar los planos pictóricos e incluso la cabeza de Yvette. El agobio y abotargamiento espacial, con los planos muy unidos entre sí, es otra de las características de este excelente cartel en el que apreciamos cierta influencia de Degas.





miércoles, 20 de noviembre de 2013

Autor: Roy Lichtenstein. Título de la obra: M-Maybe


Roy Lichtenstein, El padre del POP ART, fue profesor y escaparatista, antes de hacerse un sitio importante en el mundo del arte y el diseño

En las obras de Roy Lichtenstein (New York, 1923 – 1997) no sólo flotan la publicidad y los cómics sino que las modas de los sesenta tienen una relevancia indiscutible.

Este genio del arte Pop, que se encargaba de destruir las obras que no quería dejar como herencia al mundo artístico, fue profesor y escaparatista, antes de hacerse un sitio importante en la década de los sesenta con un estilo inspirado en la publicidad y la cultura de masas. Aunque en sus inicios su calidad fue discutible, hoy en día sus obras se venden tan caras como las de los impresionistas.

Nació en el seno de una familia de clase media neoyorquina y a los diecisiete años ya tenía claro lo que quería ser. Con la previsión de licenciarse en Bellas Arte para poder dar clases en el caso de no prosperar como pintor, no definió su estilo personal hasta principios de los sesenta.

Todo surgió a partir de un envoltorio para chicles que decidió plasmar de manera experimental con el fin de ver su resultado a tamaño gigante. El efecto tenía una fuerza que no se había visto antes. Como contrapartida al expresionismo abstracto, que para Lichtenstein había perdido el significado inmerso en teorías demasiado metafísicas e infectado de mercantilismo, surgió su especial antielitismo que consistió en buscar contacto con la realidad y la cultura popular. Su forma de pintar, alejada del típico bohemio, estaba sometida a un estricto horario de oficina en el que trabajaba directamente sobre los lienzos por grandes que éstos fuesen. un hombre descreído de su popularidad, que nunca quiso inventar nada, sino solo pintar y sentirse satisfecho con su pequeña revolución.

Se convirtió en inventor del Pop Art, en el envés del otro fundador del estilo, Andy Warhol, obsesionado por las marcas, mitómano y ególatra. Lichtenstein era tímido, callado y reflexivo, transmitía paz y trabajaba sorprendiéndose, incluso tras décadas de fama, de que sus obras se vendieran.

En este “M-Maybe” de 1963, como en muchos de sus trabajos sintetiza al máximo la escena sin que apenas se pueda apreciar el fondo de la imagen, recayendo toda la carga de la pintura en los primeros planos.

El bocadillo con el texto nos pone en conocimiento de la acción que está teniendo lugar como si se tratase de una película en la que nos anticipa un después y nos deja entrever un antes.

La obra inicial de Lichtenstein está basada sobre las tiras de historietas pero con un significado sensiblemente distinto a la apariencia plana del cómic. El Pop Art acepta el uso de imágenes prestadas que se utilizan en sus inicios incluso a modo de collage en las obras que crearían este estilo artístico. Lichtenstein dota al Pop Art de una nueva dimensión de la que se podría decir que su mejor discípulo fue Andy Warhol.

Es un autor que se inspira e incluso copia los personajes de sus obras de la publicidad, cómics y obras de arte que ya son clásicas porque según él el modelo no es lo importante sino sólo un pretexto para representar algo sugerente, algo que pueda trascender. La imagen que surge de todo esto es donde reside su especial talento. Su técnica consistía en hacer un esbozo a mano que luego proyectaba en un lienzo para posteriormente, a oscuras, resaltar los perfiles de las formas proyectadas para lo que utilizó una línea negra de gran grosor con la que delimitar espacios. El paso final radicaba en dar color a la escena. Empleaba una mezcla básica de negro, blanco, amarillo, rojo y azul con la que lograba un resultado cromático lleno de fuerza y expresividad.

Una de las características que se pueden ver en casi todas sus obras es el empleo de la técnica de puntos Benday con la que imita a gran escala la textura de los cómics lograda con la impresión fotomecánica con la que se imprimían los tebeos en papel. Dicha técnica se lograba al pintar sobre una tela metálica agujereada que colocaba sobre el lienzo. Es una textura plana aplicable generalmente a las representaciones de figuras humanas. Caras, brazos, cuerpos e incluso los iris aparecen llenos de puntos que crean relieve. Tras esto, ideó otra forma de rellenar los espacios con el rayado de líneas diagonales.

Las mujeres que retrató representando dramas amorosos, que parecían salidos de un cómic tamaño XXL y no exentos de misterio en sus lienzos, era un tipo de norteamericana de clase media – alta característica de la época y prominente en la publicidad.

Sobre sus colores dijo: “Intento que mis cuadros sean como acordes musicales complejos, una polifonía de colores”.

Y sobre su obra apuntó: “Más que una crítica estoy haciendo una observación. Fuera existe el mundo, ahí lo tenemos. El Pop Art lo mira, acepta su entorno, que no es bueno ni malo, sino diferente, es otra actitud mental”.

Parafraseando una de sus citas, es difícil concebir el arte en palabras. Las palabras siempre alcanzan a expresar demasiado poco. Cuando se leen de nuevo, ya parecen impropias, aunque no del todo. Lacónicamente: o se percibe o no se percibe.